jueves, 2 de octubre de 2014

A mi manera...

Hay cosas memorables en la vida que difícilmente pueden ser olvidadas y borradas de nuestra alma, como son el conocer almas gemelas ¡digo yo! Personas que con el pasar del tiempo se convierten en amigas/os y que con detalles especiales rasgan hasta lo profundo del alma, sensibilizando nuestras emociones permitiendo exteriorizar esos sentimientos.

En los últimos meses he estado con el síndrome de la hoja en blanco, como dijo en una ocasión mi querida amiga Karu, esta entrada no hubiera sido posible sin ese detalle, se la dedico con el cariño y respeto que se merece ¡a ti querida Adriana! con mucho agrado he recibido tu regalo de esta mañana, me has hecho reír y también llorar de alegría.

Pero ¡lo más valioso! ¡lo que rescato! Es que solo necesitaba un detonante, el mínimo que fuera para que me robara y dibujara una gran sonrisa en mi rostro llenándome de tanta alegría siendo el motivo para volver a escribir.

Porque así soy yo, terca, rebelde y hasta puedo decir caprichosa, pero el decir y hacer lo que me gusta y apasiona, cómo, y cuándo ¡a mi manera! Me hace inmensamente feliz.
 
 
Mirando atrás veo mi vida entera y aunque conocí el dolor de las decepciones hoy veo mi vida y estoy en paz… ¡sigo sin vacilar! amo, rio, lloro, nada dejo sin entregar, hoy abrazo al mundo… a la vida, porque hay que pasar para aprender a vivir los sueños ¡a mi manera!
Mil gracias querida Adriana, reciba de mi parte un beso, un afectuoso abrazo y esta rosa.
 
 
Vivo la vida fascinándome ante sus bellezas, de sus lecciones crezco y me fortalezco.
Vanessa Carvajal.